Compartimos
un destino
inesquivable
bajo tierra.
E, irónicamente,
también un cielo
que nos devuelve
aquello que lancemos.
Pues desde que nacemos
obligados, egoístamente,
se nos manda hacia abajo
a buscar nuestra tumba.
Pero aunque no hubiera querido
vivir un camino sin retorno
hacia la muerte
mis padres me trajeron
me dieron una pala
y me dijeron "¡cava!"
¡Pero yo no cavo, escribo!
Pues hacia dónde cavar, hasta morir,
es algo que nadie nos podrá negar
que elijamos.
Y aquello que vivimos,
que descubrimos,
allá donde vayamos
ha de hacer que merezca la pena
haber nacido.
Y escribiendo expando mi camino
a los límites infinitos
de la imaginación.
Y cavaré mi propio hoyo
pero a la tumba llevaré conmigo
toda la tierra de la Tierra
para poder morir
habiendo vivido.
No hay comentarios:
Publicar un comentario